DON FERMÍN TANGUIS

Un Modelo de Vida

Don Fermín Tangüis nació en 1851 en San Juan de Puerto Rico. Hijo de padres españoles, vino al Perú en 1873, trabajando en Lima como contador mercantil. En 1889 decidió dedicarse a la agricultura en el valle de Pisco cultivando el algodón.

A fines del siglo observó que las matas de algodón morían por efectos de un hongo llamado Cotton Wilt. La enfermedad se extendió por todos los sembríos de algodón provocando que los agricultores de la zona abandonaran esta actividad. Don Fermín Tangüis inició el estudio y la experimentación de nuevas especies resistentes a la plaga; sus esfuerzos fueron muy penosos y frustrantes, pero fue perseverante.

Después de 10 años de investigaciones y experimentaciones logró una especie de algodón resistente a la plaga. Con un magnánimo espíritu de generosidad obsequió a los agricultores del valle semillas de estas plantas resistentes. Estas semillas produjeron un algodón con el 40% de fibra uniforme y blanca, de mayor longitud, más adecuada para la industria textil.

Sus amigos le pusieron el nombre de Algodón Tangüis, que fue y es muy apreciado a nivel mundial. 

Don Fermín Tangüis tiene doble gloria, la de haber conseguido por medio de la experimentación y la investigación, la famosa semilla de algodón que lleva su nombre y que lanzó al Perú por el fabuloso camino del “Oro Blanco”; y la de su propia labor investigadora, minuciosa, perseverante, generosa y benefactora, que es un ejemplo permanente para todas las generaciones del Perú.

Por tal motivo, él es nuestro glorioso paradigma en valores trascendentes de espíritu de trabajo, perseverancia, responsabilidad, abnegación, generosidad, investigación, estudio, talento y amor por el Perú.

Don Fermín Tangüis  murió el 24 de agosto de 1930 y sus restos descansan en el cementerio Presbítero Maestro de Lima.